martes, 9 de septiembre de 2014

Desierto del Sahara

Veintidós kilómetros de arenas rojas, naranjas y amarillas que interrumpen la hamada: el negro desierto pedregoso del Sahara. Dunas de más de 150 metros de altura que mutan de forma y parecen plegarse con las sombras del aterdecer. Brisa cálida, dromedarios sigilosos, bereberes nómadas vestidos de azul añil, jaimas marroquíes (carpas de alfombra, madera y telas)  perdidas en medio de un mar de arena.

Un escarabajo del desierto desafía el inmenso reloj de arena plegada, mientras el sol se pierde en la inmensidad del paisaje más irreal que he visto. El silencio aturde. Dos días completos de viaje para dormir bajo el cielo del  Sahara: el único cielo nocturno dónde no hay lugar suficiente para tantas estrellas. 




















































jueves, 24 de julio de 2014

Cruzando el Valle del Dadés

El viaje en busca de las arenas rojas del desierto del Sahara empieza en Marrakech. Un viaje de tres días bajando desde el Alto Atlas y cruzando el Valle del Dadés rumbo a la frontera con Argelia. Una travesía de caminos serpenteantes salpicada de oasis, palmerales, rosedales, palacios de adobe o "kasbas" (antiguas ciudades fortificadas), escenarios naturales de la Guerra de las Galaxias o Gladiador. Un largo camino al desierto cargado de hospitalidad  marroquí e iluminado por cielos infinitamente estrellados.



sábado, 28 de junio de 2014

Marrakech, la puerta de entrada a Marruecos

Llegar a Marrakech es unirse a la tradición centenaria de nómadas y comerciantes que llegan desde todos los rincones del Sahara para vender sus alfombras, tejidos, cueros y platería. Adentrarse en Marrakech es dejarse llevar por las multitudes a través de zocos laberínticos para perder, siempre, el sentido de la orientación. Caminar los callejones estrechos de la apretada medina de Marrakech es una prueba de habilidades que incluye esquivar burros cargados de mercancías, insistentes vendedores de alfombras, médicos tradicionalistas o herboristeros, zapateros, encantadores de serpientes, dentistas con frascos llenos de dientes, monos amaestrados y adivinadores de la suerte.

El corazón de Marrakech late en la plaza Jemaa el Fna: un auténtico teatro callejero que no se ha interrumpido desde el año 1050, época en dónde las ejecuciones públicas le otorgaron el nombre de "asamblea de los muertos". Custodiada por el minarete de la mezquita de la Koutoubia, Jemaa el Fnaa sólo detiene su frenético ritmo cuando el muecín (el encargado de recitar la oración cinco veces al día) llama a los fieles a orar desde lo alto del minarete. El espectáculo en la plaza estalla cuando baja el sol, momento en el que llegan centenares de cocineros con parrillas y cocinas a cuestas para armar, cada noche, la mayor cocina a cielo abierto del mundo. Jemaa el Fnaa humea y perfuma cada noche con aroma a especias, mientras los puesteros se disputan los comensales y turistas con las frases más ingeniosas, y en todos los idiomas imaginables. Marrakech te engaña, te desorienta, te marea, te aturde, te hiponotiza y te cautiva. Bienvenidos a la caravana marroquí.



jueves, 5 de junio de 2014

Lectura de Verano "Indoors" con Seelvana

Seelvana es ilustradora, vive en Punta Alta, y es tan pura buena energía que reunió a un grupo de gente, igual de talentosa y creativa (entre las cuales generosamente me incluyó), para hacer la versión otoñal de la revista digital Lectura de Verano con la única intención de mantener vivo el verano, puertas adentro, mientras los árboles pierden las hojas.

La lista de talentos empieza por Brenda y sus puertas por abrir, le sigue Ana y su relato desde Dallas, continúa Esteban creador de Proyecto Cartele, Caro y su día de furia, Laura y sus peripecias, Carla y su no-historia de amor, Martín y El Rafa, Lucila y su aderezo para condimentar ensaladas, Paul y "La Osa" Valderrobles, Matías y la sutileza de su mirada, Vero y su viaje a Moscú para escuchar a Ragina, Seel y su pequeño salvavidas cotidiano, Ceci y su paseo otoñal, Erika y el conejo blanco, mi recreo fotográfico para respirar el campo, Lucila y su pequeño amigo charolado, Belén y una leyenda real, Dimas y su regalo fotográfico para desacargar. Todas las ilustraciones obviamente, son de Seel.

Lectura de Verano Indoors, un planperPHecto para leer en Otoño, con el gata en los pies.

lunes, 5 de mayo de 2014

Desierto del Sahara - Marruecos

PlanperPHecto llegó en camello al desirto del Sahara! les dejo un adelanto para que se sumen a la caravana. Próximamente todas las fotos y relatos de este viaje a través de Marruecos.


sábado, 26 de abril de 2014

Marruecos

Llegamos a Marruecos para perdernos en las medinas laberínticas y los zocos, para recorrer valles, palmerales y gargantas rocosas. Vinimos a ver el mar y las pequeñas ciudades amuralladas que lo custodian, llegaremos en camello al desierto para ver los atardeceres, los cielos estrellados y los amaneceres. Viajaremos con el sabor de las especias, los frutos secos, las tajines, el cous cous, y los dulces marroquíes. Viajaremos pronto con las fotos y algunos breves relatos, porque viajar es sin dudas, el mejor Planperphecto. 



jueves, 17 de abril de 2014

Rufus el color del cuero

Pardo rojizo y ventralmente pardo claro, así se define el color "rufus" del hornero (Furnarius rufus), tan argentino como los cueros que Roberta transforma con la alquimia de su arte. Cada cartera es una pequeña obra que empieza por elegir el cuero, para después teñirlo, cortarlo con moldería perfecta, pintarlo a mano y coserlo. Roberta lleva años perfeccionando sus obras de arte, cada bolso, cartera, billetera, son únicas, irrepetibles e inigualables. Su taller reúne, además, cuadros de su autoría y obras de varios artistas en forma de tejidos, estampas, platería, esculturas, cerámicas. "Rufus Cuero", la marca y taller de esta talentosa artista plástica, es arte para usar, regalar y compartir.



jueves, 3 de abril de 2014

Tierra Chaná - Baradero

En Colonia Suiza, Baradero, la vista se pierda en las ondulaciones de la Pampa Húmeda. Tierra Chaná te devuelve a los días sin relojes, a las mañanas con tortas recién horneadas, a las tardes de siesta y libros eternos, a las noches estrelladas repletas de luciérnagas. Doce hectáreas para aletargar el ritmo y cambiar el aire asfixiante de la ciudad, por las frescas mañanas y tardes de campo.



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